Los avances en Cardiología evitan enviar pacientes a otros hospitales

El Correo de Burgos, 24 de enero de 2016 Técnicas alternativas a la cirugía abierta y la implantación de la resonancia magnética cardiaca permiten atender en Burgos casos que antes debían derivarse a Valladolid y LeónEl Servicio de Cardiología del Hospital Universitario de Burgos está empeñado en avanzar. Y no solo por el reconocimiento que supone aplicar nuevas técnicas fruto de la investigación, sobre todo por ofrecer a la población burgalesa que precisa su atención soluciones eficaces que mejoren su vida. Hacia ese horizonte caminan los procedimientos que han incorporado en los últimos tiempos y que, además, evitan a los pacientes trasladarse a complejos sanitarios de otras provincias vecinas. Así, situaciones como la estenosis de la válvula aórtica o procedimientos como el cierre de la cavidad auricular llamada orejuela, cuyo tratamiento hasta hace poco obligaba viajar a Valladolid o León para someterse a cirugías abiertas de corazón, se solventan ahora en el complejo local con técnicas alternativas que ofrecen resultados positivos y, de paso, permiten una recuperación más rápida. La apuesta también se extiende a las pruebas diagnósticas. Como ejemplo: la resonancia magnética cardiaca, en marcha desde este último año.Conviene, no obstante, detenerse en los detalles de estas nuevas líneas de actuación del servicio burgalés dado su impacto favorable. Sirven de muestra del afán por elevar la calidad de la atención prestada. Así lo afirma Javier Robles, responsable de la Unidad de Hemodinámica. El 15% de su actividad se centra «en la parte estructural del corazón». A saber, válvulas estrechas, orificios congénitos o no que han de ser cerrados «o algunas otras áreas que por desarrollar enfermedades adicionales pueden causar problemas graves», aclara.La hemodinámica afronta estas patologías con procedimientos vía percutánea. En ese sentido, Robles destaca por haber «despuntado en 2015» el abordaje de la estrechez de la válvula aórtica. «Tradicionalmente se hacía con cirugía abierta pero hoy un alto porcentaje de pacientes, sobre todo aquellos de alto riesgo o incluso inoperables, se somete a este tratamiento en el que a través de las arterias de la ingle se les introduce una válvula plegada que se expande sobre la que está enferma y la deja aplastada contra la pared de la aorta», relata. Los resultados -tras 30 pacientes intervenidos desde 2012, 12 de ellos el año pasado- son «excelentes», asegura el cardiólogo. Vaticina que es tal la satisfacción con esta técnica que «es probable que se extienda a un gran porcentaje de casos aunque cumplan los requisitos para someterse a una operación convencional».La estenosis de la válvula aórtica es una patología bastante frecuente a partir de los 60 años. Es una enfermedad «clásica» que puede ser muy limitante e incluso provocar una muerte súbita. «Es la causa más frecuente de reemplazo valvular en mayores aunque en la actualidad uno de cada cuatro ya se somete a la terapia alternativa que ofrece una recuperación más rápida», añade. Otra técnica incorporada recientemente es la que permite ‘anular’ la cavidad llamada orejuela. «En pacientes con determinadas arritmias -fibrilaciones auriculares- este espacio tiene especial predisposición a la formación de coágulos», explica Robles. El tratamiento ordinario para prevenirlos es a través de anticoagulantes orales, como el conocido Sintrom. Sin embargo, hay casos que no toleran estos fármacos «bien por provocarles sangrados excesivos, bien por ser ineficaces en su situación particular», aclara el especialista. A estos pacientes se les introduce un oclusor de orejuela, es decir, un dispositivo que al expandirse dentro de la cavidad citada anula la circulación y reduce el riesgo.La prevalencia de la fibrilación auricular es muy elevada. Se presenta casi en el 10% de las personas mayores de 65 años. El porcentaje de pacientes que no pueden hacerla frente con anticoagulantes es, no obstante, reducido. En concreto, en 2015 se implantaron 9 oclusores de orejuela en el hospital burgalés.El cardiólogo Manuel Sánchez Flores subraya «el alto nivel de tecnificación y capacitación que exige este procedimiento» que al igual que el anterior evita que estos casos tengan que trasladarse a otra provincia. «Eso no solo beneficia a la población, también a la propia Administración porque reduce los costes al precisar una hospitalización mucho más breve», señala. «La rentabilidad social y económica de estos avances es evidente», apostilla Robles.Lo mismo ocurre con la resonancia magnética cardiaca, según explica Sánchez, especialista de la Unidad de Imagen que forma parte del equipo multidisciplinar de radiólogos y cardiólogos que realizan estos estudios no invasivos del corazón, inocuos al no utiliza radiación, bien tolerados y seguros, que son fundamentales para pacientes con infartos y miocardiopatías. Hasta ahora los casos se atendían en Valladolid y la espera era larga. En el HUBU, desde su implantación hace un año, se han realizado ya más de medio centenar -a razón de dos cada semana- y «es ya una técnica más que consolidada», destaca el especialista. Lograrlo ha sido posible gracias a la estrecha colaboración con el servicio de Radiología.